Como cantaba el Dúo Dinámico “el final del verano llegó… y tú partirás…” Ay, pues sí ya he partido, ya he vuelto a la rutina y según he llegado mi piel bronceada, mi cara resplandeciente y mi sonrisa de tonta enamorada ha desaparecido. Ya estoy pálida, tengo ojeras y bolsas en los ojos y no tengo ni tiempo de sonreír… Pero no me voy a dejar dominar por el abatimiento. No sería justo. He tenido un verano fantástico y revisando las imágenes de las vacaciones me doy cuenta de la suerte que tengo. Ahora solo me queda esperar un añito para volver a vivirlo. Mientras llega… ¿qué tal si recordamos mis mejores momentos?

El final del verano llegó, ¿pero cómo fue el principio?

Empezar las vacaciones diciendo adiós a la dieta y hola a la operación pareo es una de mis opciones preferidas. Ay, qué bien lo pasamos con nuestros amigos disfrutando de una deliciosa barbacoa ¿baja en calorías? No, no nos engañemos… de ahí lo del pareo que todo lo tapa.

Ahora me río al ver mi culo inflamado por la picadura de una avispa. Pero vaya, vaya día de piscina. Menudo estreno que tuve con reclamación y discusiones incluidas. Eso sí, conseguí convertirme en la superhéroe de los amigos de mi hijo mayor. Ahí queda eso.

Menos mal que este año no he tenido que utilizar mis superpoderes para luchar contra bichos indeseados. Ah y he aprendido a abrir el sofá yo solita. ¡A dios pongo por testigo que nunca más pasaré una mala noche!

Lo que sí pasaré es vergüenza. Como cuando una indeseable ola dejó al descubierto dos de mis encantos ocultos delante de los amigos de mi hijo. De nuevo volvieron a convertirse en protagonistas. Aunque confieso que mi hijo todavía no se ha repuesto del shock.

Tampoco me he repuesto yo del susto que me dio un cangrejo que decidió cargarse mi maravilloso y tan de moda flotador de flamenco. Es lo que tiene imitar las fotos que lucen en su Instagram personajes tan conocidos como Kiko Rivera y Paula Echevarría… Todavía estoy estudiando el método que usan ellos para salir tan estupendos en las fotos.

Claro que estupenda, estupenda… no es que fuera yo a la playa. Comparada con otras madres de pasarela me he dado cuenta que para el próximo año tengo que renovar mi look de mercadillo.

Y hablando de renovaciones, ya veremos si mi compañero (se me olvidó deciros que era el jefe de recursos humanos) renueva mi contrato para otros seis meses tras haberme pillado haciendo topless. Tanto si lo hace como si no lo hace siempre me quedará la duda de por qué lo hizo. ¿Vosotras qué pensáis?

PD: Os deseo una feliz vuelta a la rutina.