Abandonar el gimnasio, ¿yo? Juzgad vosotras mismas. Pero antes os cuento lo que me ha ocurrido. Estaba yo pensando que si la escapada de Semana Santa, que si el puente de mayo, que si la barbacoa… Vamos que esto no puede seguir así. Tengo a los anunciantes de ruedas Michelin buscándome para que sea la nueva estrella de su anuncio. ¿Será porque yo lo valgo? No, que va… es por lo que peso, que valgo mi peso en oro. ¿Qué soy rica? Sí, en calorías.

Pues eso, que tengo que hacer algo, porque los kilos van cayendo, y no despacito como dice la canción de Luis Fonsi, sino en caída libre. Vamos que como ya he visto en Facebook  “busco al dueño de estos cinco kilos que me he encontrado”.

¿Gimnasio o pasarela Cibeles?

“Apúntate a un gimnasio”, me recomendó mi amiga Valeria. Pues eso hice. Dicho y hecho. Y aquí me encuentro, a las puertas del gym. Una cadena de estas de gimnasios low cost, que para lo que voy a durar… no vale la pena invertir mucho.

Madre mía, si esto parece la pasarela Cibeles. Pero qué monísima va esta gente. No me extraña que sean las más envidiadas del gimnasio. ¿Y yo? Pues eso, con mi estilo, digamos un look casual (vamos que de casualidad he encontrado unas mallitas y una camisetuja de las Olimpiadas de Barcelona 92, que aquí todo se recicla. Eso es moda retro, ¿no?)

Calista a punto de abandonar el gimnasio abrumada y agobiada

Hay que hacer un máster para hacer ejercicio

Ver lo monas que estaban todas ha sido el primer shock. El segundo, y del que todavía me estoy recuperando, ha sido escuchar a la monitora la infinita lista de opciones que hay para hacer ejercicio: Body Pump, Body Combat, Body Balance, Ciclo Indoor, Pilates, Zumba, Step, Functional Training o Step…

¿Mande? Pero si yo me quedé en el Aerobic y el Step y bueno porque mi amiga Maika hablaba del Zumba que ella impartía en la azotea de su casa con sus vecinas… Cristo bendito (si me caigo me destripo que diría mi abuela), que sofoquina. Pero si he tenido que hacer un máster para saber de qué me estaba hablando.

Huele a tragedia, va a ser que voy a abandonar el gimnasio. ¿Entendéis ahora por qué, cuando me ha preguntado la monitora, qué quieres hacer ahora? Le he respondido: “salir corriendo…”

Pues eso, que me he venido corriendo desde el gimnasio hasta casa… Y ahora voy a ver si me tumbo un poco en el sofá y me recupero…

Calista decide finalmente abandonar el gimnasio a todo correr