La onicofagia o hábito de morderse las uñas es un trastorno psicológico compartido por unos doce millones de españoles. ¿No os parece una barbaridad?

Esta costumbre, además de resultar antiestética por el estado en la que quedan tras morderlas, es una fuente de bacterias y gérmenes que introducimos en nuestra boca y pueden desembocar en herpes o infecciones bucales. ¡Todo por morderse las uñas!

Morderse las uñas: fuente de bacterias

Generalmente el hábito compulsivo de morderse las uñas es reflejo de estrés, ansiedad, aburrimiento u otras causas psicosomáticas. Si estás leyendo este artículo quizá seas uno de los afectados, o conozcas a alguien con este desagradable hábito.

Puede que te hayas avergonzado alguna vez en público por las consecuencias estéticas que deja sobre tus dedos, o que hayas reñido con tu pareja o tus hijos para que paren de hacerlo de forma compulsiva.

Las uñas mordidas ingeridas pueden impactar en la faringe y producir reacciones inflamatorias. Si se aspiran, tenemos el riesgo de que pasen al árbol bronquial y favorezcan infecciones u otras complicaciones en el tejido pulmonar. A tu cuerpo no le es posible digerirlas, por lo que acabarán mezclándose con las heces al final del proceso digestivo.

Al llevarnos los dedos a la boca estamos abriendo la puerta a una gran cantidad de bacterias que se han acumulado en nuestras uñas, como es completamente normal, ya que las uñas las tenemos precisamente para ayudarnos a coger cosas, y las cosas están repletas de bacterias.

Weill Cornell, miembro de la American Acadamy of Dermatology, ha señalado en la revista Time que es muy habitual la presencia de enterobacterias en los dedos, como son la Salmonella y E. Coli. La doctora en Medicina Rochelle Togerson ha indicado en la versión estadounidense del Huffington Post que este mal hábito puede aumentar el riesgo de contraer resfriados y otras enfermedades.

Tips caseros para dejar de morderse las uñas

Algunas personas tratan de despistar las ganas de llevarte las manos a la boca mascando chicle. Incluso mascando plantas de sabor intenso e incluso desagradable que pueden inhibir nuestras ganas de mordernos las uñas. El principal inconveniente es que, si no hemos trabajado el aspecto motivacional de alcanzar este objetivo, podemos volver a caer en el hábito con facilidad.



Las manicuras artificiales -como las que ves en la foto, que son de la firma Bio Sculpture España y es una línea de esmaltes 100% veganos EVO2- son seguramente la opción más recurrente para inhibir las ganas de comerse las uñas. También puede optar por manicuras que nos reconstruyan las uñas o que cueste retirarlas hasta con los dientes. Este método, aunque efectivo, no servirá para interiorizar el haber abandonado el hábito. Por eso cuando dejes de realizarte estas manicuras podrás volver a las andadas.

Por lo tanto, dejar de morderse las uñas no resulta tan complicado. Lo realmente costoso es superar el hábito compulsivo de hacerlo. Es decir, reprimir física y mentalmente las ganas de morderse las uñas con fuerza de voluntad e inteligencia.

. Mano coge un helado sobre fondo azul. morderse las uñas

Para evitar morderse las uñas hay que trabajar la motivación

Para acabar con el mal hábito de morderse las uñas es necesario trabajar nuestra motivación e identificar aquellas situaciones o motivos que nos llevan a repetir esta práctica. Además hay que inhibir nuestras ganas de hacerlo durante el tiempo suficiente para que nuestras uñas vuelvan a su ser y luzcan bonitas y saludables.

Desde la web Pankreoflat.es nos dan las claves para conseguir que no volvamos a modernos las uñas.

  • Deberás favorecer actividades que te ayuden a calmar tu ansiedad.
  • No consumir bebidas estimulantes durante el día.
  • Usa productos especiales para las uñas, y si lo puedes llevar siempre contigo, mejor. Existe un producto tipo sticker, Raylex, de sabor amargo que causa aversión. Está especialmente recomendado porque no traspasa el sabor a los alimentos. Además incluye una aplicación de motivación para el móvil. Un estudio entre usuarios del producto sostiene que el 91% dejó de morderse las uñas en una semana.
  • Usa accesorios que te ayuden: pintarte las uñas, llevar unos guantes.
  • En los tiempos muertos como ver la tele o esperar el transporte público, mantente ocupado con otra actividad donde utilices las manos.

Además las uñas pueden indicar tu estado de salud

Los cambios en color, el grosor o la fragilidad de las uñas pueden esconder la existencia de desequilibrios en nuestra salud. Tal y como afirma la Dra. Rita Rodrígues, especialista del Grupo de Dermatología Pedro Jaén, “las alteraciones en las uñas pueden indicar la presencia de enfermedades cardiacas, hepáticas y renales, linfedema…”

Las uñas están formadas principalmente por células muertas endurecidas que contienen queratina. Es una proteína fibrosa que el cuerpo produce de manera natural. Sus propiedades resultan de la combinación en queratina y agua. En condiciones normales tienen una superficie lisa, brillante y de color rosado, no suelen vislumbrarse manchas ni decoloraciones. Además, deben ser duras y flexibles para que no se quiebren ante el más mínimo golpe.

Con la llegada del verano, es fácil  que nuestras uñas se resientan. Las uñas quebradizas, los hongos y otras infecciones son comunes en esta época del año.

Uñas con estrías

Si las estrías son finas y longitudinales no tienen por qué responder a algún problema de salud. Sin embargo, si estas estrías son gruesas puede deberse a enfermedades como el liquen plano. Se trata de una enfermedad inflamatoria que puede afectar a la piel, las mucosas, las uñas y el pelo.

Fragilidad

La fragilidad suele afectar exclusivamente a las uñas de las manos. Esto suele reflejar algún tipo de anomalía en la estructura de queratina. Esta  debilidad puede deberse a traumatismos,  uso excesivo de productos químicos o manicuras agresivas. Asimismo, la alimentación inadecuada unida a nuestro ajetreado ritmo de vida puede revelar un estado anémico por falta de vitaminas y minerales.

Uñas demasiado blandas

¿Tus uñas son muy blandas y se pueden doblar fácilmente sin romperse? Esta modificación puede deberse a un sinfín de motivos como la humedad. Tenlo muy en cuenta sobre todo en verano.

Se tornan amarillentas

Una de las causas más habituales de que nuestras uñas vayan tomando un color amarillento son el uso de esmaltes de mala calidad o el uso de colores oscuros o muy intensos. Por ello, es aconsejable limpiar bien las uñas antes de pintarlas y utilizar alguna capa de endurecedor.  Si quieres saber cómo debes hacerte la manicura correctamente, echa un vistazo al vídeo del post en la Pelu de Iván.

Por último, unos de los síntomas de la hepatitis  A, B C y D, es la alteración del color de las uñas por lo que deberemos prestarle especial atención.

Dicho todo esto, ten muy presente que las uñas no son únicamente un elemento de decoración. Y es que pueden proporcionarnos muchas pistas sobre nuestro estado de salud.

Fuente: Raylex