Estoy ante un café y la duda me corroe: ¿una cucharada de azúcar blanco o una de azúcar moreno? Tic, tac… El tiempo apremia… Sigo indecisa. ¿Solución? Necesito hablar urgentemente con la nutricionista de Alimmenta Jessica Hierro, ella seguro que me despejará la duda.

“El azúcar moreno y el azúcar blanco no son exactamente iguales. La principal diferencia es su método de obtención. Los cristales del azúcar moreno no se lavan completamente manteniendo parte de la miel madre que le aporta el sabor característico. En cambio, en el caso del azúcar blanco o azúcar refinado el proceso de obtención es más sofisticado. Esto hace que el azúcar blanco sea de mayor pureza (100 % sacarosa) aportando más sabor dulce que el azúcar moreno (mínimo 85% sacarosa).

Sin embargo, no todos las marcas que vemos en el mercado contienen azúcar moreno en estado puro. Nos lo explica Jessica: “En la mayoría de las ocasiones el azúcar moreno se consigue mezclando los cristales de azúcar con melaza de caña consiguiendo el sabor y color característicos del azúcar moreno”. De esta forma el azúcar no deja de ser más que azúcar teñido.

¿Cuánto azúcar debo tomar?

Tanto si empleas azúcar blanco o moreno, tu objetivo debe ser utilizar la menos cantidad menos posible. La Organización Mundial de la Salud (OMS) lo tiene claro. En marzo de 2014 emitió este comunicado donde recomienda, tanto para los adultos como para los niños, reducir el consumo de azúcares libres a menos del 10% de la ingesta calórica total.  Y añade que una reducción por debajo del 5% de la ingesta calórica total produciría beneficios adicionales para la salud. Esto significa que una persona no debería tomar más de 25 gramos, aproximadamente 6 terrones, de azúcar al día. Sin embargo, la nutricionista nos revela que el consumo actual en España es tres veces mayor.

¿Y qué hacemos con el azúcar que contiene los alimentos?

La OMS diferencia entre los azúcares libres, que son los azúcares añadidos a los alimentos por los fabricantes, cocineros o los propios consumidores; y los azúcares presentes, que son los que se encuentran de forma natural en la miel, los jarabes, los jugos de fruta y los concentrados de jugo de fruta. El azúcar naturalmente presente en los alimentos es aquel que no ha sido añadido y se encuentra en el propio alimento como es el caso de las frutas o verduras enteras, el yogur, o la leche. El consumo de este tipo de azúcares no ha demostrado tener efectos nocivos para la salud, lo cual es un dato importante ya que no es lo mismo tomar la fruta entera que consumirla en forma de zumo o licuado.

Presta atención a las etiquetas


La mejor manera de saber lo que comemos es mirar el etiquetado del producto y leer la información nutricional. Jessica nos explica que “para saber si un producto contiene azúcar añadido hay que mirar en el listado de ingredientes y ver si hay términos como “glucosa”, “sacarosa”, “fructosa”, “miel”, “sirope de…” Recuerda que hay alimentos que contienen azúcar naturalmente presente en el producto. Un ejemplo sencillo es el yogur que contiene lactosa, el azúcar propio de la leche.